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Es difícil aceptar que mientras transcurre el tiempo dejamos a un lado nuestras costumbres y adoptamos otras que no nos pertenecen, hecho que de ninguna manera está mal, aunque pongámoslo de esta manera: no puedes empezar a conocer a más personas si no te conoces a ti mismo. Un claro ejemplo de esto es el pulque, una bebida tradicional mexica, la cual durante el gobierno de ésta cultura, era consumida en abundancia y hoy en día la mayoría de sus plantíos de maguey han sido sustituidos por cebada.

Aunque anteriormente el consumo del pulque no se podía hacer con la mayoría de edad, solo

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los señores principales, los ancianos (considerados así desde de los 52 años) y curanderas podían consumirlo. Las personas que serían sacrificadas podían consumirlo hasta emborracharse, para apaciguar el dolor claro está. Algunas curanderas lo usaban para tratar enfermedades y, como solo en México, durante grandes fiestas, se les permitía el consumo del pulque a cualquier persona desde niños hasta adultos.

Sin embargo en cualquier otro día el consumo del pulque y sus efectos exhibidos públicamente eran severamente castigados; a la primera incidencia, eran trasquilados públicamente y a la segunda se les despojaba de sus bienes y derrumbaban sus casas , y se les impedía la entrada a templos. Así iban aumentando sus castigos según sus incidencias. Actualmente no tenemos castigos tan denigrantes como aquellos, pero si se aplicaran, ¿Cuántas de éstas personas trasquiladas serían tus amigos?

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