20 de Abril de 1999 Columbine, Colorado. Siendo aproximadamente las 12:08 PM, Eric Harris y Dylan Klebold aparecen en las instalaciones de la escuela preparatoria de Columbine. Todo aparentaba ser un día como cualquier otro, sin embargo lo que pocos sabían era que Eric portaba una escopeta Savage Springfield y, por otro lado, Dylan una 9mm TEC-9, entre otros artefactos bélicos. Minutos más tarde los Estados Unidos de Norteamerica verían, atónitos, pasar frente a sus televisores y escuchar en sus radios el detalle a detalle de una de las peores masacres que se hayan perpetrado en su territorio; alrededor de 15 inocentes perdieron la vida.

18 de Enero de 2017, Monterrey, Nuevo León. F.G un adolescente de 15 años, alumno de tercer grado de secundaria del Colegio Americano del Noreste, en un hecho sin precedentes, armado con una pistola calibre 22 mm abre fuego en contra de sus compañeros y maestra, para finalmente quitarse la vida. Apenas daban las 7:51 AM cuando México, al igual que (en su momento) su vecino del norte, despertaba con tan impactante noticia circulando en los medios de comunicación.

Cortesía de: www.vanguardia.com.mx

Ante este terrible hecho cabe destacar algunas cosas:

En el caso de Columbine mucho se ha dicho acerca de la psicopatía que habían desarrollado sus autores. Datos de la prensa y del mismo FBI revelan, por ejemplo, que Dylan sufría de una profunda depresión, en tanto que Eric padecía de cambios de humor repentinos y ataques severos de ira. El detonante, como en muchos otros casos: el acoso escolar.

Por otro lado, a F.G. (según se ha reportado hasta el momento) le achacan, entre sus motivos, una depresión no tratada adecuadamente. Pero… eso no es todo. Tanto en redes sociales como en cadena nacional y periódicos de circulación nacional se dice que, entre los motivos que orillaron al adolescente a perpetrar tan infame acto, se encuentran la (presunta) incitación por parte de grupos “autistas” (como se les conoce en Facebook), tal y como hacen constar algunas publicaciones previas realizadas por F.G.

Descrito lo anterior, hagamos un breve análisis sobre dichos grupos: normalmente de carácter cerrado, con miembros que van desde los 20.000 hasta 200.000 usuarios y conformados por gente (entre hombres y mujeres) con una edad menor a los 25 años, se dedican a hacer, entre otras cosas, algunos de los populares memes que vemos circulando en nuestro Time Line de Facebook. Sin embargo, conociendo la eficacia y modernidad de la Policía Cibernética de nuestro país (aja, sí) en seguida se han volcado una serie de “investigaciones” en “contra” de estos grupos de “incitadores” y “desestabilizadores sociales”.

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Cortesía de: tiempo.com.mx

Así es, tal como se lee; los encargados de “salvaguardar” el “ciberespacio” de la nación del águila y la serpiente, aparentemente creen que grupos tales como Legión Holk o Secta 100tifika son capaces de provocar una especie de hecatombe.

Pero hay que dejar en claro algunas cosas… en primer lugar, grupos “autistas” como los ya mencionados, tienen fama de (entra otras cosas, copiar todo su contenido de 4Chan) creer que son muy graciosos o rudos por compartir contenido “Gore” u otro tipo de contenido ilegal (como el infame video del abuso sexual a una menor). ¿Vale la pena en realidad considerarlos como desestabilizadores sociales? ¿Qué es lo que sigue, poner en marcha el Plan DN-II de la SEDENA tal como con el EZLN?

Veamos la realidad; si bien es cierto que, tal como a Eric y Dylan su detonante fueron los abusos que sufrían por parte de sus compañeros, achacarle la responsabilidad a un grupo de adolescentes y/o niños (que según la normativa de Facebook no deberían ni siquiera tener un perfil en dicha red) suena un poco disparatado. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de “convivir” con la gente de estos grupos podrá darse cuenta que publicaciones como las que realizo F.G. se dan a diario; una especie de “humor negro” es el pan de cada día de estos usuarios, así como las citadas “incitaciones”.

El arma y el comportamiento del adolescente no fueron provocados por tales grupos, todo lo contrario… el joven quizá encontró en estos la “amistad” o “atención” que el mundo real no podía ofrecerle. Ojo, con esto no quiero decir que tales grupillos sean unos angelitos, si no que estamos a punto de presenciar una persecución mediática no solo contra los ya mencionados, si con contra todos aquellos grupos (presuntos culpables o inocentes), tal como en su momento (algunos recordaran) lo hubo con los célebres “emos”, diciendo que practicaban satanismo o un sinfín de colectivos que nuestra sociedad ha visto nacer y (eventualmente) morir en el olvido.

Ya para cerrar cabe destacar que las “autoridades cibernéticas” se vanaglorian de hacer una “investigación” que hasta el más PERTUBARDOR (ya saben de quien hablo) youtuber o twittero realizan en una semana. ¿Vale la pena celebrar estos presuntos avances? ¿Vale la pena volver a satanizar internet? Un hecho sin duda lamentable, que nos da más que pensar en Internet… reflexionar sobre qué tan mal esta una sociedad carente de valores.

“La mala inferencia.- Aun cuando en vuestra cualidad de hombres de ciencia razonéis acertadamente ¡qué pésimos razonamientos, qué malas deducciones, hacéis en los asuntos que NO OS SON familiares…”- Friedrich Nietzsche.

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