Cuando jóvenes, uno de nuestros mayores temores tan solo después de 20 llamadas pérdidas de mamá, es, precisamente, perderle un Tupper. Que si se lo heredo su abuela, que si era edición especial u otras cosas, el miedo de llegar a casa sin ese sagrado recipiente era inminente. En lo personal nunca me preocupo tanto, por lo menos en los últimos años; por su trabajo, mi madre no tiene problema en comprar con facilidad lo que yo despistado (por suavizar la palabra) he extraviado.

Cortesía de: littlehouseintheborders.blogspot.com

Todos los conocemos como “Tupper”, “Toper”, “Taper” u otros derivados de la palabra. El conflicto más grande precisamente con mi madre, es el error de llamar “Toper” a todo aquel recipiente de plástico que pueda almacenar alimentos, pero no es algo que sea culpa mía, o nuestra (público), si no que el paso de los años + la costumbre + buenas estrategias de la marca Tupperware™ nos han hecho de alguna forma, estandarizar esa palabra para dichos recipientes.

Hasta hace unas semanas no entendía ese “conflicto”… pero pronto lo comprendí.

Empecemos por lo primero: ¿Qué es Tupperware™?

Cortesía de: www.goodhousekeeping.com

Earl S. Tupper, un químico estadounidense que trabajaba para DuPont había estado experimentando con polímeros sintéticos, investigación que eventualmente devendría en que el señor Tupper fundará en 1938 la compañía Tupperware; no obstante fue hasta 1946 cuando salieron a la venta estos novedosos productos, llevando como estandarte al famoso “Tazón Maravilla”; era precisamente su cierre hermético y la posibilidad de conservar los alimentos frescos y limpios lo que le acuñó dicho nombre.

Más tarde entraría en escena Brownie Wise, la vendedora estrella y quien quizá sea un pilar más del éxito de la marca. Fue la mujer que inventaría las “Fiestas Tupperware”; pequeñas reuniones con mujeres de la localidad, que recibían a la vendedora para conocer las novedades del catálogo y sus productos… la estrategia funciono, y le otorgo el título de Vicepresidenta de la compañía a Wise. El éxito de sus productos se perpetuaría hasta la actualidad, convirtiéndose en la segunda religión por excelencia de un Godínez que se respete, y por supuesto de nuestras madres, tías y abuelas.

Cortesía de: blog.on-strategy.com

Pese a que haya cientos de marcas en el mercado que nos ofrezcan recipientes plásticos, no cabe duda que es Tupperware™ quien han llegado para quedarse, pues quizá su mayor estrategia de marketing sea la calidad, innovación y durabilidad de sus productos, que hablan por sí mismos. Solo después de Chabelo, un “Tupper” puede durar años y años, y seguir cumpliendo su función.

Durante el mes de Julio fui participe de un programa de mentoría emprendido por la marca, en el que hijos de los trabajadores (o asociados) experimentan el trabajo real dentro de (en este caso) la planta Tupperware™ de México. Fue durante este periodo que entendí el verdadero valor de estos productos, que no es mera casualidad.

El 12 de Mayo de 1966 fue inaugurada la Planta México (ubicada en Lerma, Estado de México) de Tupperware Brands, lugar en donde ocurre “la magia del Tupper”. Adicionalmente, Tupperware Brands México cuenta con un corporativo ubicado en el Distrito Federal. (Como dato curioso, es precisamente la Planta México la más grande en el mundo que posee la marca, pues cuenta con una capacidad de alrededor de 50 máquinas de inyección y más de 800 empleados, encargados de la manufactura, administración y distribución de sus productos).

Fotografía por: Alexis Alcantara

Entrar a esta planta es conocer la ciencia detrás de la fabricación de un “Tupper”; todo comienza con una idea: imagina lo increíble, una jarra, una sándwichera, una botella, ¡Una olla! Todo es posible. Ahora hay que plasmarlo… el proceso de diseño es complejo, pasará por muchas manos antes de materializarse. Una vez que ha sido plasmado, es hora de traer, desde el otro extremo del mundo, el molde que materializará el producto (no es una tarea sencilla, requiere de una planeación logística realmente impresionante); ya en planta es montado en la máquina que corresponda (en el menor tiempo posible, es la meta); ahora toca transportar, desde los silos, la materia prima hasta las máquinas (previa pigmentación, que dará vida al producto); a partir de aquí la materia prima es moldeada, se empaqueta (cada uno en bolsa y después en cajas) y se mandan a producto terminado. No obstante, tienen que pasar un riguroso proceso dentro del laboratorio de calidad, en donde se pone a prueba al producto: que no derrame, que aguante bajas y altas temperaturas, resista golpes, caídas, que selle correctamente y todas aquellas especificaciones que puedas imaginar; cuando se tiene el visto bueno, es transportado a distribución, en donde se cuenta con la tecnología necesaria para enviar a las distribuidoras exactamente lo que pidieron, con un margen de error casi nulo.

Cortesía de: blog.giallozafferano.it

Lo que sigue es otro proceso de logística también complejo: si el producto se queda en México, si es enviado a otros países, etcétera, deben saber, lectores, que hay todo un equipo preparado para hacer posible esta tarea.

En estas cuatro semanas aprendí el valor que la marca le da a su gente (a propósito de este programa de mentoría), que es su activo principal. Todo está entrelazado: si se falla en el suministro, en el moldeo, en calidad, en planeación, en la logística, en los sistemas informáticos, en lo más mínimo, cualquier cosa, todo el proceso que ya les he platicado, no será posible.

Para Tupperware™ sus empleados (o asociados, como son llamados) constituyen uno de dos pilares fortísimos de su éxito; el otro son sus distribuidoras, a quienes se deben, pues son ellas las que a través de su esfuerzo y ventas, hacen posible que la marca siga perpetuándose.

Cortesía de: articulo.mercadolibre.com.ar

En lo personal, haber sido participe de este programa, fue una de las experiencias más gratificantes y fructíferas que hasta ahora he tenido. Aunque no me lo crean, uno “moldea” una especie de apego a la marca… y no es por ello que ahora este contándoles esta experiencia, que algunos tacharían de “publicidad gratuita”, no es así, trasciende esas barreras; así como se ha hablado de la magia (o el termino romántico que deseen agregar) de muchísimas otras marcas y compañías alrededor del mundo, no quería perder la oportunidad de compartir con ustedes tan solo un poco de lo que hay detrás de esa “Botella para agua” (EcoTwist, por cierto un producto estrella) o cualquier otro reciente.

Así que la próxima vez que pierdan algún Tupper de su mamá, pregúntense: ¿Ahora si valdrá la pena el regaño?

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